Un biofilm es una comunidad de bacterias y otros microorganismos que se adhieren a superficies húmedas y generan una capa protectora formada por polisacáridos, proteínas y ADN extracelular. Esta matriz funciona como un escudo que les permite resistir desinfectantes, antibióticos y condiciones adversas. En las tuberías, especialmente en aquellas con rugosidades, corrosión o acumulación de nutrientes, los biofilms encuentran un entorno ideal para desarrollarse.
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| Biofilm expresado por Klebsiella pneumoniae. Observe lo mucosas que se ven las colonias. |
Cómo se forman en las tuberías
La formación comienza con la adhesión inicial de bacterias presentes en el agua a la superficie interna del conducto. Luego producen sustancias pegajosas que las mantienen unidas y que conforman la matriz protectora. Con el tiempo, la comunidad crece, madura y forma colonias estables. Finalmente, fragmentos del biofilm se desprenden y viajan con el flujo del agua, colonizando nuevas zonas de la red.
Consecuencias de los biofilms
El impacto de los biofilms en tuberías es amplio y preocupante. Desde el punto de vista sanitario, pueden albergar bacterias patógenas como Legionella pneumophila, Pseudomonas aeruginosa o Klebsiella, que llegan hasta el agua de consumo. Además, la matriz protectora reduce la efectividad de desinfectantes como el cloro, dificultando el control microbiológico. En el aspecto físico, atrapan partículas y minerales que se acumulan en las paredes, lo que provoca corrosión, obstrucciones y reducción del caudal. Estas afectaciones se traducen en consecuencias económicas, ya que el mantenimiento y sustitución de tuberías genera gastos elevados y pérdidas en industrias que dependen de un sistema de agua limpio y seguro, como la alimentaria o la farmacéutica.
Estrategias para el control
El manejo de biofilms en tuberías requiere una combinación de métodos. La limpieza mecánica mediante cepillado o enjuagues a alta presión es una práctica frecuente en la industria. También se recurre a la desinfección química, aplicando biocidas y oxidantes como ozono, dióxido de cloro o peróxido de hidrógeno. Sin embargo, la mejor estrategia es la prevención. Diseñar tuberías lisas, mantener un flujo constante y evitar el estancamiento del agua reduce significativamente su formación. En los últimos años, se han explorado alternativas innovadoras como recubrimientos antimicrobianos, enzimas que degradan la matriz del biofilm o el uso de ultrasonido para desestabilizarlo.
Los biofilms bacterianos en tuberías representan un enemigo invisible que compromete tanto la salud como la eficiencia de los sistemas de distribución de agua. Aunque pasan desapercibidos, sus efectos se hacen notar en la calidad del agua, en la vida útil de las instalaciones y en los costos de mantenimiento. Entender cómo se forman y qué métodos existen para controlarlos es fundamental para garantizar un suministro seguro y sostenible.

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