Durante los últimos años, los medicamentos basados en agonistas del receptor GLP-1 han adquirido una enorme visibilidad pública. Entre ellos se encuentra Ozempic (semaglutida), un medicamento desarrollado para el tratamiento de la diabetes tipo 2. La misma molécula, en determinadas formulaciones y dosis, también se utiliza para el tratamiento del sobrepeso y la obesidad. El fenómeno, sin embargo, va mucho más allá de la farmacología. El creciente interés por estos medicamentos también refleja una cuestión profundamente humana: el deseo de modificar nuestro cuerpo para sentirnos más saludables, más atractivos, más aceptados y, en algunos casos, más deseados. Detrás de la búsqueda de un cuerpo delgado pueden coexistir motivos muy diferentes: preocupación por la salud, experiencias de bullying, discriminación, inseguridad, presión familiar, comparación social, deseo de mejorar la apariencia o la necesidad de sentirse aceptado. Por eso, hablar de Ozempic únicamente como un medicamento para...
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